Movilidad Sostenible
21/1/2026
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Si estás buscando un coche nuevo, es muy probable que te hayas encontrado con numerosas siglas y términos que no son fáciles de entender. Lo cierto es que, en la actual transición hacia el coche eléctrico, hay muchos niveles de electrificación y tipos de motor, cada uno con sus ventajas e implicaciones.
Precisamente, Dacia, en su afán por ofrecer soluciones inteligentes, está apostando por los llamados “microhíbridos” (en versiones para los modelos Dacia Duster y Dacia Bigster) como la opción electrificada más segura y asequible para muchos conductores que no quieren complicarse la vida ni el bolsillo. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de microhíbridos?
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El término “microhíbrido” es una forma coloquial de denominar a los vehículos de tipo MHEV. Estas siglas vienen del inglés Mild Hybrid Electric Vehicle, que se traducen como “Vehículo Eléctrico Híbrido Ligero” o “Híbrido Suave”. Todos estos términos son igualmente aceptados y se utilizan habitualmente como sinónimos.
El microhíbrido es en la práctica un vehículo híbrido que combina un motor de combustión con un motor eléctrico, de menor tamaño y capacidad, de ahí el uso del prefijo “micro”. A la postre, supone el escalón de entrada a la electrificación, y en España consigue la etiqueta ambiental de la DGT de tipo ECO, con todas las ventajas que ello supone.
Los microhíbridos suelen ofrecerse como versiones de motorización de modelos térmicos. Dacia cuenta en su gama con una versión con hibridación ligera de Dacia Duster y dos de Dacia Bigster, que podemos encontrar en su catálogo con la denominación “mild hybrid” o “mild hybrid-G”, en el caso de los microhíbridos compatibles con GLP.
Para entender el funcionamiento de un sistema microhíbrido, antes hay que conocer sus tres componentes clave:
En la práctica, un microhíbrido funciona como un vehículo térmico común, pero con el apoyo del motor eléctrico en las fases que más energía consumen. Para ello, realiza un aporte del par en situaciones como el arranque inicial, ponerse en marcha tras un semáforo, la aceleración a fondo o en tramos con pendiente.
Por su parte, y al igual que ocurre en los híbridos convencionales, el motor de un microhíbrido también utiliza la frenada regenerativa. Cuando levantamos el pie del acelerador o frenamos, el motor convierte esa energía cinética en electricidad para cargar la batería de 48V.
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Una vez que se tiene claro que un microhíbrido (MHEV) es un tipo de vehículo híbrido, vamos a ver las principales diferencias con otros tipos de híbridos, como los convencionales o full hybrid (HEV) o los enchufables (PHEV).
A la postre, el microhíbrido resulta la opción ideal para aquellos que buscan un menor consumo de combustible sin un sobrecoste de precio elevado y con las ventajas de la etiqueta ECO.
En un microhíbrido, el motor principal es el de combustión, generalmente de gasolina. Dacia utiliza en sus versiones con hibridación ligera un motor de gasolina de tres cilindros con turbocompresor de última generación y 140 CV. También existen versiones bicombustible que admiten GLP, como ejemplifica el motor mild hybrid-G 140 en Bigster.
Por su parte, la batería de apoyo a la tracción funciona como refuerzo del motor térmico. Generalmente, está asociado a un sistema de 48V, como en el caso de los microhíbridos de Dacia, lo que garantiza un arranque más suave y sin sacudidas.
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En un microhíbrido, el motor eléctrico se alimenta de una batería generalmente de 48V e iones de litio, aunque mucho más pequeña. La capacidad también suele ser menor, de 0,1 a 0,2 kWh, aunque Dacia aumenta esa cifra en sus microhíbridos hasta los 0,9 kWh, sin restar espacio al habitáculo ni al maletero.
Esta batería no es enchufable, sino que se recarga automáticamente con la frenada regenerativa del vehículo, en las desaceleraciones y frenadas, por lo que el conductor no tiene que hacer nada. Además, el sistema cuenta con un convertidor de 48V a 12V, para cargar también la batería auxiliar.
Aquellos que buscan un vehículo eficiente sin asumir costes extras valorarán las principales ventajas asociadas a los microhíbridos; léase:
Los microhíbridos también cuentan con desventajas, aunque pocas, que también hay valorar antes de dar el salto a este tipo de vehículos.
Hay que tener en cuenta que la tecnología de hibridación ligera de Dacia se encuentra más avanzada que en otros microhíbridos. El modelo Dacia Bigster en su versión con motorización mild hybrid-G puede alcanzar ahorros de hasta el 30% de combustible.
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Como decimos, un microhíbrido tiene un consumo menor que un vehículo térmico equivalente, porque cuenta con la batería de 48V como apoyo para las fases que requieren más energía, como en el arranque o la aceleración. Esto hace que el consumo sea especialmente bajo en ciclos mixtos y entornos urbanos.
En el caso de Dacia, sus microhíbridos Dacia Duster y Dacia Bigster en su versión mild hybrid 140 homologan en ciclo mixto en torno a los 5,4 litros a los 100 kilómetros. Con todo, son consumos muy inferiores a los de un vehículo térmico común.
Una de las grandes ventajas de un coche microhíbrido frente a otros tipos de híbridos es que el mantenimiento es prácticamente idéntico al de un vehículo térmico común. La batería de 48V no requiere de cuidados especiales, por lo que podrán revisarlo de forma segura y rápida en cualquier taller oficial Dacia.
Además, el mantenimiento de los frenos será menor en un coche microhíbrido. Al utilizar la frenada regenerativa, tanto las pastillas como los discos de freno sufren menos y son utilizados con menos frecuencia, lo que, a la larga, reduce su desgaste y aumenta su vida útil.
Una de las claves para aprovechar toda la eficiencia del microhíbrido es mejorando nuestra forma de conducir. Aunque no tenemos que cambiar nuestros hábitos de forma obligatoria, sí hay una serie de pautas que pueden ayudarnos a reducir aún más el consumo de combustible.
Debido a las bajas emisiones, los microhíbridos pueden recibir ayudas en forma de pagar menos en el Impuesto de Matriculación (4,75% es el tipo impositivo habitual, aunque es gratuito en el caso de <120 gr de emisiones de CO2 ) y de Circulación (bonificaciones de hasta el 75%, según nuestro municipio). En el caso de los modelos Dacia Duster y Bigster en sus versiones con GLP, podrían estar incluso exentos por contar con menos de 120 g/km CO2.
En cuanto a las subvenciones, no se ha previsto que los coches con categoría MHEV sean elegibles para el Plan Auto+ (heredero del MOVES III). Sí podrían recibir subvenciones en planes locales y autonómicos, como el Plan Mueve Madrid, que bonifica su compra con hasta 3.000 euros por recibir la etiqueta ambiental ECO.
La respuesta corta es sí, si buscamos equilibrio entre consumo, usabilidad y presupuesto. Si nuestro día a día incluye trayectos por ciudad y carretera, queremos evitar las restricciones de las ZBE y no queremos dar el salto todavía a los coches con cable, el microhíbrido es una de las compras más sensatas.
Además, con los microhíbridos de Dacia, conseguimos lo mejor de sus fiables motores térmicos con la mejora de eficiencia que da la hibridación suave. Si además queremos reducir aún más el gasto en combustible, podemos optar por alguna versión biocombustible con GLP, que ofrece más de 1.400 kilómetros de autonomía real. Actualmente podemos encontrar estos modelos:
En definitiva, en Dacia tienen claro que la tecnología debe estar al servicio de las personas. Y en este caso, el microhíbrido es, hoy por hoy, una de las mejores formas de seguir moviéndonos con total libertad y sin cambiar nuestros hábitos de conducción.


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